Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Channel Catalog


Channel Description:

eldiario.es - Ahorrar mejor

older | 1 | 2 | (Page 3)

    0 0

    Estamos a las puertas del verano y es posible que la gran mayoría de nosotros se plantee no pocos días de ocio al aire libre en la playa o en la piscina. Como es preceptivo, muy probablemente nos untaremos con crema protectora solar para protegernos y así poder pasar más horas expuestos. Pero tenemos el problema de que los protectores resultan caros y de un verano a otro nos sobra una buena parte del último bote que compramos. ¿Hay que tirarlo y comprar otro?

    El proceder mayoritario no es ese, sino más bien aprovechar el bote antiguo hasta que se gaste, confiados en que la crema sigue teniendo la misma validez doce meses después. ¿Es así, la crema no caduca? Juana, una socia de eldiario.es, oyó hace unos días en la radio a una dermatóloga asegurar que es peligroso usar la crema del verano anterior y quiere saber si es cierto. Para responderle adecuadamente, lo mejor es entender qué es un protector solar.

    ¿En qué se diferencia un protector solar de otras cremas?

    Un protector solar se parece al resto de cremas cosméticas para la piel en que es una emulsión de diferentes compuestos de tipo graso y humectante, que puede contener también agua para mantener su estructura cremosa y a la vez ligera y fresca. Pero a diferencia de otras cremas, la protectora aporta unos filtros solares, es decir sustancias que reflejan o atenúan los rayos solares y sus efectos sobre la piel.

    Los filtros pueden ser físicos o químicos. Los físicos suelen ser partículas y compuestos con metales que reflejen físicamente el rayo de sol actuando como un espejo, como es el caso del dióxido de titanio, el más frecuente, aunque también pueden usarse óxidos de hierro o de zinc. En este caso, se trata de polvo triturado hasta la miniatura y envuelto en una emulsión cremosa donde se distribuye uniformemente.

    Este tipo de filtros protegen completamente, no dejando que la acción del sol llegue a la piel, por lo que son muy eficaces, pero no nos permiten ponernos morenas ni morenos. Además, son cremas que por su estructura pastosa tienen una aplicación poco cómoda. Se usan en los factores de protección más altos y para partes sensibles de la cara como la nariz o las orejas. 

    Los filtros químicos, en cambio, se basan en compuestos orgánicos que reaccionan con los rayos solares atenuando la energía que llevan, para que lleguen a la piel con longitudes de onda menos agresivas. Suelen ser ciclos aromáticos (de la familia del benzeno) que presentan la ventaja de que nos permiten estar protegidos pero a la vez ponernos morenos. Además, no interfieren en la estructura de la crema, en la que están distribuidos también uniformemente.

    Como contrapartida, no pueden estar en cantidades masivas, pues pueden presentar problemas de alergias sobre la piel, por lo que su acción se ve limitada. Además, al ser compuestos orgánicos, son más sensibles al paso del tiempo, sobre todo en condiciones de luminosidad. Se usan en cremas de factores de protección medios y de aplicación general por el cuerpo.

    ¿Caducan los protectores o no?

    Explicado esto, ya tenemos los rudimentos para entender cómo una crema podría degenerar de un año para el otro. Para empezar, podría suceder que la emulsión se cortara, como les sucede a las mayonesas. Por ejemplo que al ponernos el protector tenga consistencia acuosa en lugar de cremosa, con lo que habría perdido sus propiedades humectantes. Si además presenta malos olores, no debemos dudar en que el protector ha caducado y lo tiraremos para comprar uno nuevo. 

    Pero lo más común es que la crema mantenga su estructura emulsionada de siempre y no tenga mal color ni olor. ¿Significa eso que es válida? Aquí empieza el debate. Por lo pronto, si contaba con filtros físicos es más posible que se mantenga válida de un año para el otro, pues los óxidos metálicos son muy estables. Si además contaba con una baja proporción acuosa, también reducimos el riesgo de contaminaciones bacterianas o fúngicas.

    Por el contrario, si se trata de un protector en base a filtros químicos, su validez anual puede variar en función de diversos factores, sobre todo el trato que le hemos dispensado en el periodo estival, pero también en los meses en que no lo usamos. Por ejemplo, es importante que el bote de crema esté siempre escondido del sol y a resguardo de temperaturas extremas. Se cita la guantera del coche como el lugar donde más puede sufrir un bote de protector, pero no estará mejor tirado en la arena a pleno sol. Es mejor dentro del capazo o tapado con una prenda. 

    Por otro lado, a las cremas no les va bien la humedad, ya que puede hacerlas proclives a contaminaciones bacterianas y de hongos, sobre todo si presentan una proporción acuosa significativa y si no están bien tapadas. Así que aplicar correctamente el tapón y limpiar la obertura después de usarlas en verano es fundamental para su conservación. Y en los meses en que no usemos estas cremas, deberán guardarse en un lugar oscuro y fresco pero estable -lo ideal serían 22ºC, ya que las bajas temperaturas extremas tampoco les favorecen.

    Si seguimos estas normas, según las pruebas realizadas por la OCU, las cremas aguantarán perfectamente de un año para el otro, diga lo que diga el fabricante. Y no pierden ni su textura ni su eficacia filtradora. Este último es el principal argumento de los fabricantes para aconsejar cambiar cada verano de crema protectora solar, especialmente en el caso de que use filtros químicos. Así que la respuesta a si caducan o no los protectores solares de un año a otro debería ser: depende de a quién escuchemos. 

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    Los calores del verano ya se hacen notar, incluso a pesar de que éste técnicamente no ha llegado. En muchos puntos de la geografía estatal, las altas temperaturas ya obligan a tirar de aparatos climatizadores para mantener las casas y apartamentos mínimamente habitables. Pero esto tiene implicaciones energéticas que no todas las economías se pueden permitir. Según como se use, el aire acondicionado dispara la factura eléctrica.

    Se calcula que en el mes de julio el consumo se incrementa en 7 Kwh respecto a otros meses debido a la climatización, lo que se traduce en un gasto adicional de 30 euros más al mes, que se pueden mantener o aumentar en agosto y septiembre, según la zona de la península y el tipo de verano que tengamos. Por lo tanto, en olas de calor, el gasto se puede disparar, incluso en equipos antiguos a niveles de 0,5 euros a la hora, lo cual quiere decir un máximo de doce euros al día. Si la ola dura dos semanas, el gasto adicional sería de 180 euros.

    Es un cálculo extremo, ya que ni las olas duran dos semanas -normalmente- ni seguramente hay necesidad de tener el aire conectado todo el día, pero da idea de hasta qué punto el uso de este aparato nos puede nos puede amargar la factura. Y si encima se produce un subidón de tarifa por malas condiciones para la generación de renovables, estamos listos. Así que lo mejor es tomar nota de las siguientes nueve medidas, que nos permitirán disfrutar de nuestro aire sin temblar al pensar en el recibo de octubre.

    1. Si vas a elegir aparato, apuesta por el sistema Inverter

    A pesar de que hoy en día la mayor parte de los aparatos nuevos ya son Inverter, aún se pueden encontrar en internet ofertas de restos de stock de aparatos de velocidad fija. No son aconsejables, pese a que para no pocos usuarios se antojan más placenteros porque desde el primer momento se nota el aire frío y son además menos delicados y más sencillos de programar.

    Lo cierto es que el sistema Inverter puede ahorrar casi hasta el doble que un sistema normal, con unos rendimientos de hasta un 140%, superiores a la potencia nominal. El sistema Inverter puede ofrecer frío de manera gradual y aprovecha las inercias térmicas. En esencia, el sistema Inverter es la combinación de un compresor alterno con un software que calcula el tiempo óptimo para llegar a la temperatura deseada y ofrece así frío de una manera escalada, de modo que se produzca un máximo ahorro.

    Un compresor Inverter se detiene antes de alcanzar el mínimo buscado, dejando que la inercia térmica lo alcance, y se activa solo cuando prevé que se recuperará el umbral de calor, para evitar que se llegue a este y por tanto haya que vencer la inercia térmica inversa, que marca la temperatura exterior. De este modo logra un ahorro notable en comparación con los aires antiguos, que daban frío a piñón fijo.

    2. Elige un equipo bien dimensionado para tus necesidades

    Otro aspecto importante si estamos planteándonos poner un climatizador o renovar el equipo que tenemos, es dimensionarlo adecuadamente a la superficie de nuestra casa o apartamento. Hay sencillas tablas que nos indican la potencia térmica que tiene que tener un aparato en relación a la superficie que hay que enfriar, para una altura media, pero lo más sensato para un no experto como nosotros es consultar al técnico o el vendedor, que nos asesorará.

    A este respecto, es importante entender que lo que nos podamos ahorrar en potencia térmica del aparato, y por tanto en dinero, lo gastaremos en consumo, y por lo tanto en la factura. Es mejor ser generosos en este aspecto. También intervendrá en la elección la orientación de la casa, el tipo de aislamiento que tengamos, si hay mucha superficie de cristal, etc.

    Finalmente si tenemos varias habitaciones que queremos enfriar, no es mala idea apostar por un 2x1, es decir un compresor con dos bombas de calor, de modo que una se coloque en el dormitorio y otra en el salón. De este modo no es necesario que una sola bomba tenga que cubrir la superficie de toda la casa. 

    3. Evita el efecto invernadero en casa

    No cometamos el error de tener el aire puesto y todas las ventanas sin cortinas corridas o persianas echadas. Aunque no nos dé el sol directo, el fuerte rebote de los rayos en verano provoca subidas de temperatura. Por lo tanto, la potente luz entrará por los cristales y nos calentará la casa como si fuera un invernadero, obligando a trabajar al aire a tope. Si queremos aire y ahorro a un tiempo, lo mejor es bajar las persianas, extender los toldos o correr las cortinas, ya que a menos luz, menos temperatura.

    4. Vive entre 24 y 26 grados

    El 85% de los españoles ponemos el aire en verano entre 21 y 22 grados y en invierno a 24 grados, sin que se sepa muy bien la razón por la cual preferimos pasar un frío en la etapa estival que no soportamos en la invernal. De hecho, el colmo del absurdo es la gente que está en casa con el climatizador encendido y con jersey o chaqueta. 

    Lo adecuado, en consonancia con la temperatura basal del cuerpo y la sensación de calor, es poner el aire acondicionado entre 24 y 26 grados e ir ligeros de ropa. Estaremos cómodos, evitaremos dolor de cabeza, contracturas musculares y entumecimientos, además de excesiva sequedad de las mucosas. ¡Y por ende ahorraremos un montón! 

    5. ¿Te molesta el calor o la humedad? Aplica el modo 'dry'

    En climas húmedos pero no excesivamente calurosos, como pueda ser el noroeste peninsular, es más apremiante reducir la humedad ambientar que el calor, por lo que podemos jugar con temperaturas más altas y el modo 'dry', que hará que el climatizador actúe como condensador de agua, reduciendo la sensación de bochorno. En el mediterráneo, del mismo modo, la reducción de humedad también permitirá que el aire no se tenga que poner excesivamente bajo, pues el aire seco reduce la sensación térmica de calor.

    6. Por supuesto, puertas y ventanas cerradas

    Es algo de cajón, pero siempre nos queda medio abierta la puerta del baño, la cocina o la habitación cuando hemos entrado y salido solo para ir a buscar las pinzas, un tenedor o el reloj. Y esas aperturas aparentemente pequeñas, son un coladero de frigorías que obligan al aire a aumentar su potencia. Y, claro, al final todo suma y se acaba notando en la factura. Por descontado, si nos dejamos ventanas abiertas, ya es de juzgado de guardia. 

    7. No lo uses para dormir

    No se recomienda el aire acondicionado para dormir por la sencilla razón de que reseca demasiado el ambiente y si además incide sobre nuestro cuerpo el chorro de aire frío, puede porvocar contracturas y entumecimiento muscular. Además, una vez nos hemos dormido, nuestro metabolismo basal desciende y se adapta bien a temperaturas cercanas a los 26 grados, por lo que podemos dormir bien a este nivel, con lo que no hace falta que tengamos el aire toda la noche. Lo ideal es refrescar la habitación una hora o dos antes o bien programar el climatizador para que dé aire solo durante una hora y después, cuando estemos dormidos, se apague. Ahorro seguro.

    8. Usa ventiladores de apoyo

    Si la casa es grande y no logras que el aire llege a determinadas zonas donde en un momento dado del día pega más el sol, puedes ayudarte de un ventilador que mezcle el aire caliente con el frío y así consiga bajar la temperatura sin que sea necesario bajar el termostato y, por tanto, aumentar el consumo.

    9. Limpia bien los filtros

    Los filtros, que están en la parte superior de las bombas y se pueden sacar fácilmente y quitarles el polvo con un trapo húmedo y un poco agua y vinagre blanco, por si tienen grasa. ¿Lo sabías? Si lo sabías y lo pones en práctica bien por ti. En caso contrario, debes saber que se calcula que un filtro sucio puede provocar una subida en la factura de hasta un 20% por la pérdida de eficacia del climatizador.

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    La factura eléctrica subió en mayo un 18,2 % respecto al año anterior, según FACUA. La asociación de consumidores explica en un comunicado que "con las tarifas PVPC del 1 al 31 de este mes, el usuario medio (366 kWh de consumo y 4,4 kW de potencia contratada) pagará 71,58 euros, frente a los 60,53 euros de mayo de 2016".

    De hecho, tal como FACUA prosigue explicando, "en 2016, el recibo bajó en enero, febrero, marzo y abril para comenzar a subir mes a mes desde mayo hasta finalizar el año. En 2017, a la nueva subida de enero le siguieron sendas bajadas en febrero y marzo. En abril, el precio fue idéntico al del mes anterior". Por lo tanto, se espera que en 2017 se repita el comportamiento de 2016 y a partir de ahora el recibo suba ante la demanda de potencia para los aparatos de aire acondicionado.

    ¿Se puede controlar de algún modo el subidón en la tarifa? Sí, al menos si corregimos algunos pequeños descuidos, pero habituales y constantes, que producen un efecto acumulativo de desperdicio de kilovatios hora de hasta un 25% del recibo mensual. Se les conoce como consumos fantasma y son reales, detectables y neutralizables. Si lo hacemos, nuestra economía nos lo agradecerá.

    A continuación se exponen los siete consumos fantasma más comunes.

    1. El brazo del grifo en el centro

    Suele ser normal en los grifos de brazo modulable a izquierda y derecha, para el agua caliente y la fría, que después de usar el agua caliente (brazo a la izquierda) , dejemos el grifo en el centro o no totalmente a la derecha (agua fría). Con ello conseguimos una temperatura tibia e innecesaria, sobre todo en verano, que no nos permite percibir que estamos gastando agua caliente tontamente. Después de usar agua caliente, procuremos siempre dejar el brazo en el lado de la fría.

    2. El ordenador en modo reposo

    Un clásico que provoca que en muchas oficinas se pongan carteles ordenando que al terminar la jornada se apaguen todos los ordenadores hasta el día siguiente, ya que el modo reposo en que quedan cuando no se usan, tienen un consumo nada desdeñable. Si en el trabajo los apagamos, ¿por qué no hacemos lo mismo en casa? Hagamos una prueba con nuestro portátil, si lo tenemos: cargémoslo, desconectemos de la alimentación y dejémoslo en modo reposo toda una noche. Para ello deberá quedar abierto, no plegado. Por la mañana, la cantidad de batería gastada nos hará tomar conciencia. 

    3. Ventanas mal selladas

    Puede que las puertas y ventanas de nuestra casa no sean demasiado nuevas y por tanto la madera esté reseca y agrietada o bien si son de aluminio, las gomas estén desgastadas y hayan perdido flexibilidad. Sustituir gomas, barnizar maderas y colocar tiras de espuma aislante puede ahorrarnos bastantes frigorías o calorías perdidas, en función de la época del año. 

    4. Las juntas de la nevera resecas

    Al igual que en las ventanas, las juntas de la nevera, si esta es demasiado vieja -bastan 20 años- pueden ser un coladero de kilovatios hora. La razón es que unas juntas resecas aíslan muy mal y pierden frigorías a chorro, con lo que la nevera está en continuo estrés para reponerlas.

    Es importante revisar las juntas y si las vemos poco flexibles, pedir que nos las cambien o mejor: buscar según el modelo alguien que nos las venda por internet y cambiarlas nosotros mismos. También podremos detectar el mal funcionamiento de las gomas porque el frigorífico tendrá gotas de agua en su interior y en el congelador se formarán capas de hielo.

    5. Los 'stand by' encendidos

    Los electrodomésticos que se quedan en 'stand by', con la lucecita verde para que podamos encenderlos siempre que queramos con el mando a distancia, son los reyes del consumo fantasma y pueden llegar a suponer hasta el 11% del gasto mensual, es decir que de la factura que detalla FACUA, 8 euros aproximadamente serían debido al 'stand by'.

    En algunos casos es inevitable tenerlo activado, pero en otros es innecesario. Tal es el caso de cadenas de música, televisores y otros aparatos de ocio que podemos apagar totalmente cuando nos acostemos o salgamos de fin de semana. La OCU ofrece unas tablas para calcular el gasto de cada electrodoméstico en 'stand by'.

    6. Los filtros del aire acondicionado sucios

    Si los filtros del aire no se han limpiado jamás, puede que acumulen unas capas de polvo considerables que obliguen a que el aire trabaje más de lo deseado para ser eficaz en su tarea de climatizar la casa. Por lo tanto, es preceptivo cada año extraerlos y limpiarlos con agua y vinagre blanco.

    7. Los radiadores no purgados

    Un clásico del invierno consumo fantasma del invierno es el radiador que no se purga de aire y, por tanto, pierde eficacia de una manera creciente, pues el agua caliente no puede cubrir toda la superficie. Como consecuencia, la caldera tiene que trabajar extra, proporcionalmente a la superficie que ocupa el aire para ofrecer el calor que le pide el termostato.

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    María, socia de eldiario.es, nos escribe el siguiente correo: "suelo comprar crema after sun en verano para ponérmela al volver de la playa, pero a veces no tengo y me aplico una crema hidratante normal. Quisiera saber si hago mal, porque la verdad es que la hidratante también me funciona, aunque la note un poco más pastosa. ¿Puede que las after sun sean una excusa para vender más?".

    Para responder a María debemos atender tanto a la composición más frecuente de las cremas after sun como a las diferencias que presentan respecto a las cremas hidratantes estándar.

    ¿De qué se compone una crema after sun?

    Una crema after sun es una emulsión fluida de agua y aceite que contiene diferentes componentes orgánicos. La base es la misma que la de toda crema cosmética, ya sea hidratante, protectora solar, etc., y lo que busca es mantener unidos en una pasta semisólida una serie de fases que normalmente no se pueden mezclar.

    En este sentido tiene componentes humectantes, que facilitan la retención del agua en la crema, así como otros que permiten que se extienda con facilidad por la piel -entre ellos derivados del aceite de palma- y también que se mantenga pegada a esta e incluso penetre en la epidermis, que es una capa de células muertas.

    Además, según se anuncia en la mayoría de los etiquetados, contienen múltiples compuestos de origen vegetal, generalmente aceites aromáticos como el geraniol (de los geranios), el bisabobol (de la manzanilla), el mentol (de la menta), el citronellol (de la critronella), el extracto de aloe vera y otros, cuyo objetivo dice ser actuar como antiinflamatorios y refrescantes de la piel. 

    El efecto refrescante se produce porque estos componentes son muy volátiles y en contacto con la piel caliente se evaporan, absorbiendo así energía de la superficie dérmica y por tanto enfriándola. Es el mismo principio físico que rige en una nevera. En este sentido, las cremas after sun también contienen una cierta proporción de alcohol etílico, que es el que mayor efecto refrescante tiene, aunque no es tan fragante como los otros componentes y puede resecar la piel. 

    Ahora bien, su acción antiinflamatoria no está demostrada científicamente, y aunque hay algún estudio que avala que dicho efecto podría existir, sus resultados solo serían concluyentes para el caso del extracto de Aloe vera, que no se encuentra en todas las cremas. Otro grupo de componentes que definen a una crema after sun son los antioxidantes -polifenoles, resveratrol-, que supuestamente protegen la piel de la oxidación que han provocado los rayos solares.

    De nuevo no se entiende cómo pueden proteger de la oxidación 'a toro pasado', cuando los rayos UVA ya han incidido y han generado las reacciones de enrojecimiento y síntesis de la melanina. Su función en este caso, con independencia de que puedan o no ser absorbidos por la epidermis, es cuestionable. Y en similar situación se encuentran otros componentes que a veces se anuncian en las cremas after sun como la vitamina E o la vitamina C.

    ¿En qué se diferencia de una crema hidratante?

    La diferencia principal entre una crema after sun y una hidratante está en la presencia de los compuestos refrescantes y supuestamente antiinflamatorios, así como en los antioxidantes y las vitaminas, aunque los dos últimos también suelen presentarse en algunas cremas hidratantes. Pero además hay ciertas diferencias en las proporciones de grasa y agua de ambas cremas.

    La crema after sun tiene una mayor proporción de agua en la emulsión para conseguir mostrarse más ligera y dar menos sensación de pesadez en la piel. También porque de este modo permitirá a la piel sudar con mayor facilidad cuando está caliente, evitando que el sudor condense sobre la dermis dando una sensación desagradable de churretes de crema.

    La crema hidratante contiene más aceite que agua, porque su fin es evitar la deshidratación y dar flexibilidad a una piel que no tiene por que estar necesariamente caliente, para lo cual debe tener un efecto prolongado. Por eso a nuestra lectora le resulta "pastosa" la crema hidratante cuando se la aplica después de una sesión de sol. 

    Tras el sol: ¿after sun o hidratante?

    Tras lo explicado, se puede concluir que una crema hidratante no excesivamente grasa puede funcionar después de una sesión de sol y cumplir perfectamente su función. Ahora bien, no nos ofrecerá la sensación refrescante ni antiinflamatoria -si es que existe- de las cremas after sun y además si seguimos sudando, nos puede dejar gotas lechosas sobre la piel.

    Sin embargo, una crema after sun por si sola puede que no sea suficiente para mantener la piel hidratada, ya que se trata de emulsiones ligeras que pierden efecto con rapidez, por lo que lo ideal sería aplicarnos al final del día crema hidratante para restablecer el tono de la piel y prevenir la excesiva sequedad.

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    Es posible que acabes de contratar un seguro para tu moto a un precio realmente económico, aparentemente imbatible si sopesamos el precio y las prestaciones que nos ofrece. Ahora bien: ¿estás seguro de que es realmente tan bueno como parece? Si has contratado el seguro en alguna de las aseguradoras 'low cost' que ahora se mueven por la red, puede que te lleves una sorpresa si no has leído la letra pequeña.

    La razón es que estas compañías suelen incluir cláusulas de excepciones a las coberturas que dan. Las mismas son una de las razones que puedan abaratar tanto los seguros que ofrecen. Así, aunque el seguro nos parezca muy económico, si tenemos que hacer uso de él podemos encontrarnos en una situación en la que las pretendidas coberturas resultan ser mucho más reducidas de lo esperado.

    Fernando Summers, CEO de Rastreator.com, pone el foco en la comparación de coberturas, incluso, por encima del precio. Según el responsable de comparador online “no hay dos pólizas de seguros iguales. El precio es el factor que más suele condicionar la contratación de un seguro de moto, pero a la hora de la verdad hay que tener claro qué coberturas se están contratando”.

    A continuación, te exponemos las siete cláusulas de tu seguro de moto que debes vigilar para que no te den gato por liebre. Ojo a la letra pequeña, lee bien los contratos, consulta con un experto si es necesario y, sobre todo, compara entre las distintas compañías se seguro.

    Las siete cláusulas más comunes

      1. Asistencia en carretera: cada vez son más los seguros que no contemplan la asistencia en carretera entre sus servicios y cobertura, para poder así rebajar el precio del contrato. Se basan en que muchas motos tienen un uso meramente urbano, con lo que normalmente es fácil encontrar un taller cercano y que este incluso nos realice el transporte de la motocicleta. Si vamos a usar el ciclomotor en carretera, deberemos de reclamar la asistencia, a no ser que seamos previamente socios de algún club que dé asistencia.
      2. Moto de sustitución: dentro de la asistencia en carretera, en ocasiones el servicio que se ofrece es muy limitado y contempla apenas el transporte del ciclomotor a un taller cercano, pero no una motocicleta de sustitución para que el conductor pueda regresar o llegar a su destino. Si la moto es fundamental para nuestro quehacer diario, ya sea por temas profesionales o personales, deberemos vigilar que no nos cuelen esta cláusula.
      3. Límites en la asistencia sanitaria: muchos seguros que dicen entrar en la categoría de 'todo riesgo' ofrecen asistencia sanitaria tras un accidente pero con determinados límites, en ocasiones muy cortos, que apenas alcanzan a los 1.500 euros. Estas asistencias con frecuencia no cubren la mayor parte de las necesidades que podemos tener. Por lo tanto un seguro con este tipo de límites puede no ser una buena idea.
      4. Asistencia al acompañante: en otras ocasiones, aunque nos ofrezca una buena cobertura a nosotros, es posible que no contemple la cobertura a nuestro acompañante en caso de accidente, y este quede excluido de la asistencia sanitaria. Si solemos llevar un acompañante, debemos buscar un seguro que nos cubra los posibles daños para este o esta.
      5. Límites en la cobertura de robo: hay seguros a todo riesgo, o a terceros con incendio y robo, que cubren el posible robo de la motocicleta pero con franquicias por un porcentaje del valor del vehículo siniestrado. Si aseguramos una moto ya algo antigua y usada, o de un valor en el mercado medio o bajo, este tipo de cláusula nos puede venir bien porque nos abarata el seguro, aunque deberemos también tener cuidado porque suelen establecer mínimos a pagar por parte del conductor. Ahora bien, en caso de ciclomotores nuevos o de marcas de primer nivel, se deben evitar porque la franquicia puede resultar excesivamente alta.
      6. Franquicias en la cobertura contra incendios: la situación es la misma que en los casos de robo: una franquicia de, pongamos, el 10% del valor del vehículo incendiado con un mínimo a cubrir por parte del conductor. Al igual que en el anterior apartado, debemos comparar seguros y reflexionar sobre si nos interesa.
      7. Franquicias y excepciones en la reparación de daños: también en la reparación se establecen porcentajes sobre el valor de la misma que el conductor debe abonar y también con un monto mínimo. Adicionalmente, muchos seguros establecen que si la moto siniestrada no iba conducida por el conductor asegurado, no tienen obligación de hacerse cargo de la reparación de los daños a no ser que dicho conductor hubiera contratado un seguro extra. Si vamos a compartir la moto con otra persona, esta cláusula debe hacernos rechazar el seguro.

    Más información


    0 0

    Se dice que el tiempo es oro. Mucha gente afirma que haría muchas cosas que no hace si tuviera tiempo. Por ejemplo, leer más. Con el fin de aprovechar esas ideas y esos deseos de tantas personas, hacia finales de la década de 1950 surgieron las llamadas técnicas de lectura rápida. En los últimos tiempos, los cursos online y las aplicaciones para teléfonos móviles y tabletas que prometen ayudar a lograrlo han creado una especie de auge. Pero ¿cuánto hay de cierto en estos cursos? ¿Funcionan, o están más cerca de ser un timo que de otra cosa?

    Hay, esto es indudable, gente que lee muy rápido. Muy rápido de verdad. La británica Anne Jones ostenta la marca de haber ganado seis veces el Campeonato Mundial de Lectura Rápida. En 2015 hizo una lectura en público del libro Ve y pon un centinela, la segunda novela de la autora de Matar un ruiseñor, Harper Lee. Para acabar el libro, que tiene cerca de 300 páginas, tardó 25 minutos y medio.

    Otra de sus hazañas fue haber leído, en 2007, el séptimo tomo de la saga de Harry Potter en apenas 47 minutos, a la desconcertante velocidad de 4.251 palabras por minuto. La velocidad de lectura normal, en promedio, es de unas 250 palabras por minuto. Esto quiere decir que Anne Jones es capaz de multiplicar por 17 el ritmo normal, incluso el de un buen lector. Con estas cifras, el viejo de chiste de Woody Allen -"Hice un curso de lectura rápida y leí Guerra y paz en veinte minutos. Creo que habla de Rusia"- se convierte casi en una frase costumbrista.

    Y el de Jones no es el único caso, desde luego. El español Ramón Campayo ganó ocho veces el campeonato mundial de memoria rápida y posee varios récords en esa materia, como haber memorizado un número binario de 40 dígitos en un segundo o haber recordado la posición de casi 500 palabras de un listado de 23.200 que no había visto (se las habían dictado durante 72 horas). Más allá de estas habilidades rayanas en lo inverosímil, Campayo lee a más de 2.500 palabras por minuto, y ha escrito manuales para aprender idiomas en siete días, además de un Curso definitivo de lectura rápida (EDAF, 2009).

    Suprimir errores para leer de forma más veloz

    Las técnicas de lectura rápida o ágil se basan en dejar de lado supuestos errores que los lectores cometen y que les llevan a gastar un tiempo excesivo frente a las páginas. Felipe Bernal Montes, responsable de la web LecturaAgil.com, enumera 21 errores, que se dividen entre los del lector básico y los del avanzado.

    El primer grupo está compuesto por:

    • Silabear o fragmentar las palabras.
    • Saltarse renglones.
    • Mover la cabeza para acompañar la lectura.
    • Vocalizar los sonidos que se leen, ya sea en voz alta o mentalmente.

    Estas cuestiones, según Bernal, impiden alcanzar el promedio normal de 250 palabras por minuto.

    Entre los errores del lector avanzado, por su parte, se encuentran:

    • Un exceso de fijaciones oculares: detener la vista en cada palabra que se lee y no en los bloques de texto.
    • Retroceder y releer por falta de concentración.
    • Insuficiencia de vocabulario.
    • No saber para qué se lee; para Bernal, saber qué se quiere aprender es clave para leer más rápido un texto.
    • No hacer un calentamiento previo -como un deportista- antes de una larga sesión de lectura o estudio.

    En teoría, erradicar estos errores del lector avanzado es lo que permite dejar atrás la media de 250 palabras por minuto y llegar hasta las mil o ir incluso más allá. Y esto se logra, por ejemplo, al reducir el número de fijaciones oculares: el objetivo es que una misma fijación permita capturar no una palabra, sino un conjunto de palabras, incluso párrafos enteros.

    Por otro lado, Bernal asegura que "la lectura lenta no mantiene el cerebro lo suficientemente ocupado, por lo que empieza a pensar en cualquier cosa, menos en lo que estamos leyendo". Esa desconcentración, a su vez, crea una especie de círculo vicioso, ya que ralentiza aún más la lectura. 

    Concentración y vocabulario, claves en la lectura

    Las técnicas de lectura rápida "siempre han funcionado normalmente bien", explica Manuel Martín-Loeches, director de la sección departamental de Psicobiología y miembro del Centro Mixto de Evolución y Comportamiento Humano, compuesto por expertos de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Salud Carlos III. "No son una panacea, pero pueden ser recomendables. Son técnicas que mejoran el rendimiento, además de que ayudan a concentrarse en la lectura y no divagar, lo que ayuda a ser más eficiente”.

    Martín-Loeches destaca un punto en el que, en general, los métodos de lectura rápida apenas insisten: el vocabulario. "Conocer el significado de las palabras es fundamental para la lectura -apunta-, y se tarda menos tiempo en acceder al sentido si la palabra es conocida y se usa con cierta frecuencia. Las desconocidas ralentizan la lectura en todos los casos". Por eso, algunas técnicas aconsejan parar y buscar en el diccionario cada vez que no se sepa el significado de algún término. Aunque esto retrasa la lectura en una primera instancia, el efecto a largo plazo será, dicen sus cultores, el opuesto.

    ¿A la lectura rápida puede acceder cualquiera o hace falta cumplir con ciertos requisitos? Está abierto a todo el mundo, explica Martín-Loeches, "salvo algunos casos con trastornos relacionados con el lenguaje, como por ejemplo la dislexia". De todos modos, añade el especialista, "incluso en estos casos la práctica conllevaría resultados positivos". Además, como se trata de una "destreza adquirida", la práctica es fundamental: sin práctica se perdería la eficacia.

    Los límites de la lectura rápida

    Las empresas que dictan cursos de lectura rápida enumeran ventajas que van mucho más allá de aprovechar mejor el tiempo: hablan de obtener ascensos laborales o comenzar un exitoso negocio propio, mejorar la relación de pareja o asumir hábitos de alimentación saludables. ¿De qué modo? Lo que sostienen es que, al leer más rápido, la persona podrá adquirir muchos más conocimientos a través de libros para mejorar en todos esos ámbitos. De hecho, como ya se ha señalado, Ramón Campayo ha publicado libros acerca de cómo aprender idiomas como inglés o alemán en apenas una semana. 

    Sin embargo, un equipo de investigadores de Estados Unidos ha realizado diversas pruebas para comprobar la eficacia de los métodos de lectura rápida y sus conclusiones son un llamado a la cautela. El trabajo, publicado el año pasado en la revista especializada Psychological Science in the Public Interest, afirma que no hay "fórmulas mágicas" para aumentar la velocidad de la lectura, y que el aumento de esa velocidad tiene consecuencias en lo que el lector entenderá y recordará de lo leído.

    "Es improbable -afirma el documento- que las personas sean capaces de duplicar o triplicar su velocidad de lectura -es decir, llevarla de 250 a 500 o 700 palabras por minuto- y que, al mismo tiempo, sigan siendo capaces de entender el texto tal como lo hacen al leer a velocidad normal". Los investigadores apuntan que, en ciertos escenarios, es tolerable e incluso aconsejable una pérdida en la comprensión a cambio de la velocidad.

    Esto ocurre, por ejemplo, cuando el contenido general del texto ya se conoce, pero se busca algún dato específico que está incluido en él. Pero esto no es lo normal. En la mayoría de los casos, hace falta una lectura a velocidad normal para entender el texto y adquirir información, e incluso a menudo hace falta releer fragmentos anteriores para asegurarse una comprensión adecuada. En todo caso, los científicos sugieren practicar la lectura y proponerse adquirir vocabulario nuevo, como un modo de ganar velocidad sin perder comprensión.

    Por otra parte, uno de los objetivos de la lectura sigue siendo obtener placer, y cabe preguntarse si el placer de una novela de 300 páginas como Ve y pon un centinela, de Harper Lee, es el mismo si se disfruta al ritmo normal que si se lee en 25 minutos. Proponerse hacerlo de esta manera es, por supuesto, decisión de cada uno.

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    Una barbacoa es mucho más que un aparato para asar alimentos al aire libre en un atardecer de verano; es un ritual donde, gracias a nuestro esfuerzo y al aprovechamiento de la tecnología, damos de comer a nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos y todo aquel al que queramos invitar a probar lo que somos capaces de cocinar. La barbacoa también es un acontecimiento social cuyo éxito dependerá en buena parte de nuestra pericia, pero también de que el tipo de barbacoa que tengamos se adecue a las necesidades, de modo que no nos falle ni a nosotros ni a nuestros invitados.

    A continuación, de la mano de El Corte Inglés, te comentamos las cuatro claves que debes tener en cuenta a la hora de elegir una barbacoa; deberás combinarlas y decidir cuáles son prioritarias para ti, para así poder definir la elección perfecta.

    1. El espacio disponible

    Con independencia de que tengas terraza o jardín, lo primero que definirá tu rango de elección es el espacio del que dispongas para poner la barbacoa. Antes de dejarte llevar por la megalomanía, debes ponderar que además de la barbacoa y tú deberán caber holgadamente el resto de familia o invitados, de modo que nadie esté apretado y todos estén a gusto. También debes tener en cuenta que una vez usada, tendrás que guardarla en algún sitio para protegerla del sol y la lluvia. Así que el tamaño sí importa.

    Elige un modelo dimensionado para tu espacio disponible, así como para el sitio donde quieres colocarla para asar sin que el humo moleste a tus invitados. Hay barbacoas de todos los tamaños y dentro de estos, para todos los precios. Por ejemplo, esta de Big Green Egg para carbón y leña estilo kamado ocupa poco espacio pero muestra una calidad y un rendimiento excepcional gracias a su cuerpo cerámico.

    Si en la misma línea quieres pagar menos, puedes optar por esta otra de carbón portátil de Lotusgrill. Es realmente cómoda y cabe en cualquier espacio sin rebajar su calidad. Además, aporta un aspecto estético agradable y es sumamente fácil de guardar tras su uso.

    Si no tienes problemas de metros cuadrados y quieres curarte en salud, puedes optar por esta barbacoa de gas de seis quemadores de Weber, en especial si esperas organizar fiestas muy concurridas. Si buscas algo para reuniones más discretas también tienes esta barbacoa para carbón y leña Montana con una superficie de cocción de 138 por 65 centímetros.

    Barbacoa de carbón Nuestro mejor precio de El Corte Inglés 39 euros.

    2. El tipo de combustible

    La clase de combustible que uses determinará muchas más cosas que el sabor de la carne, el pescado o las verduras que ases, ya que condicionará los tiempos de preparado, cocción o la emisión de humos. Por fortuna hoy en día tienes donde elegir.

    Si eres un amante del ritual de las barbacoas, en las que hay que preparar el combustible, encenderlo y alimentar su combustión con un abanico y mucha paciencia mientras disfrutas del olor, deberás inclinarte por modelos tradicionales de carbón.

    Si optas la comodidad de no tener que esperar a que el fuego esté candente mientras lo abanicas, puedes optar por la inmediatez que te ofrecen las barbacoas eléctricas. En cambio, si prefieres más potencia de cocción y rapidez en los resultados y no te importa depender de una bombona, seguramente el gas es tu combustible ideal.

    3. El número de comensales

    En materia de barbacoas hay dos cosas que nunca deben pasar porque nos arruinarían la experiencia: que nos quedemos cortos de género y que la comida llegue fría y tardía a nuestros invitados porque nuestra barbacoa no da abasto al ritmo de demanda. El primer supuesto se evita calculando bien la cantidad que comerá cada invitado, pero esquivar el segundo dependerá del tipo de barbacoa que elijamos.

    Si vamos a hacer muchas fiestas y con mucha gente, no podemos manejarnos bien con una barbacoa de poca superficie de cocción, y mucho menos si usamos carbón. Deberemos optar por el gas y por una barbacoa de buenas dimensiones.

    En el otro extremo, si necesitas una barbacoa para la familia o unos cuantos amigos íntimos puedes ir a los modelos de pequeño formato y buenos materiales.

    El numero de comensales a los que suelas invitar determinará la superficie de tu BBQ perfecta.

    4. Tu experiencia y tus ganas de cocinar

    Este es, tal vez, el apartado más importante de todos, ya que de él dependerá que puedas sacar el máximo rendimiento a tu barbacoa o que se te quede pronto corta. Si estás en el rango de los grandes aficionados, pueden serte muy útiles esta barbacoa de carbón con mesa de trabajo de weber.

    Si no estás iniciado en el mundo de las barbacoas pero quieres probar, o solo las vas a realizar muy de vez en cuando y para grupos reducidos, también tienes dónde elegir. Esta barbacoa de carbón con ruedas de Grid. Nuestra sugerencia es que navegues por la página de El Corte Inglés y estudies los diferentes modelos.


    0 0

    Hace una semana Encarna nos escribió el siguiente correo: "Buenas tardes; soy socia de eldiario.es desde hace tiempo y quisiera sugerir un tema para un artículo en vuestra sección: un análisis comparativo entre opciones de cocinas: vitrocerámica vs de inducción en particular. Estaría interesada en información al respecto de sus ventajas e inconvenientes desde el,punto de vista de consumo energético, calidad de elaboración de alimentos, posibles efectos “contaminantes”, etc.".

    Veamos a continuación el perfil de cada uno de estos sistemas de cocción eléctrica, que cada vez más están sustituyendo a los tradicionales fogones de gas, salvo en la cocina profesional. Los analizaremos tanto desde el punto de vista funcional como de sus ventajas e inconvenientes, que por supuesto dependen mucho de los requerimientos y necesidades de cada persona. 

    Vitrocerámica

    Cómo funciona

    La vitrocerámica es un sistema de cocina eléctrica basado en una placa lisa de cerámica vitrificada, que tiene tanto una gran resistencia al calor como una rápida capacidad de trasmitirlo. En consecuencia es una superficie de cristal con de dos a cuatro resistencias circulares debajo, a modo de fogones.

    Estas resistencias se calientan con alimentación eléctrica y trasmiten el calor a la superficie, donde ira el cazo, olla o sartén que queramos calentar. Los fogones de vitrocerámica se encienden con un botón dactilar y permiten regular la potencia que le queremos aplicar al fogón.

    Ventajas

    • Se puede usar todo tipo de recipientes: Es un sistema que acepta, al igual que el gas, todo tipo de superficies a calentar y no requiere de ollas o sartenes especiales, a veces algo más caras. También acepta cazos y recipientes de barro, ideales para determinados guisos y estofados donde el ritmo de transmisión del calor es muy importante.
    • Produce un calentamiento progresivo: Las resistencias no calientan inmediatamente los recipientes ni los alimentos, lo cual puede ser una ventaja en el caso de determinados productos que no conviene que se calienten demasiado rápido, por lo que pueden quemarse o perder parte de sus propiedades si no vamos con cuidado. Un ejemplo es el café en cafetera italiana, que precisa de un hervor progresivo que permita el contacto prolongado entre la molienda de café y el agua para que se infusione bien. 
    • Su superficie es fácil de limpiar: Al ser una superficie lisa, no requiere grandes complicaciones a la hora de limpiar las impurezas y restos que hayan podido saltar de los recipientes. A lo sumo precisa de algún producto específico para eliminar las incrustaciones, pero no es necesario aplicarlo cada vez aque se cocina, a no ser que se haya salpicado mucho. Los restos de aceite de fritura, por ejemplo, se eliminan fácilmente con papel de cocina.
    • Su eficacia no se ve afectada por las impurezas sobre la superficie: Si quedan pequeñas capas de impurezas, la vitrocerámica las puede tolerar bastante bien, pues el calor sigue fluyendo e incluso tiende a carbonizarlas facilitando así su eliminación.

    Inconvenientes

    • Tiene un gasto eléctrico importante: Al ser una resistencia eléctrica, su gasto se notará en la factura mensual si cocinamos con frecuencia.
    • Tarda en calentar: Este hecho, que nos puede favorecer en determinados platos, puede ser molesto si tenemos cierta prisa o si, por ejemplo, queremos llevar una importante cantidad de agua a ebullición. La vitrocerámica se toma su tiempo y a veces la espera puede hacerse inconveniente cuando estamos cocinando platos complicados.
    • El enfriamiento de la superficie no es inmediato: Debemos controlar lo que cocinamos y no pensar que al apagar el fogón el recipiente no seguirá cociéndose, pues la vitrocerámica tarda bastante en enfriarse. Por otro lado, esto puede ser una ventaja, ya que podemos apagar el fogón antes del final y dejar que el calor remanente de la resistencia nos acabe de cocer el alimento.
    • Es peligrosa en presencia de niños: Por la razón antes citada es peligroso que un niño sin darse cuenta ponga la mano encima del fogón creyendo que está frío por el mero hecho de que está apagado. 

    Inducción

    Cómo funciona

    Las cocinas por inducción funcionan con un potente imán que se estimula eléctricamente, creando un campo magnético que genera calor en la superficie de metal que se encuentre inmediatamente encima suyo. Al igual que la vitrocerámica, presentan una superficie de cristal cerámico liso y también pueden regular el calor que dan mediante un botón.

    Ventajas

    • Calienta el doble de rápido que la vitrocerámica: El campo electromagnético actúa rápidamente sobre la superficie de metal del recipiente y trasmite el calor a gran velocidad. Es perfecta para llevar líquidos a ebullición y cocinar verdura, arroz, pasta o simplemente calentar una sopa. En este sentido es tan eficaz como el microondas.
    • Gasta la mitad que su rival: Cómo solo actúa sobre la superficie metálica del recipiente no tiene pérdidas adicionales de calor. Además, la estimulación del imán requiere menos energía que el calentamiento de una resistencia. Según la web Nergiza, especializada en medir el consumo de los electrodomésticos, la inducción gasta un 48% menos que la vitrocerámica.
    • Permite controlar la temperatura de cocción con gran precisión: El imán no tiene inercia calórica, por lo que actúa como el gas con la salvedad de que podemos controlar digitalmente la potencia que aplicamos, algo que en el gas hacemos a ojo de buen cubero. Recordemos que la vitrocerámica sí tiene inercia y por tanto cuando se apaga sigue caliente. El crítico culinario Mikel López Iturriaga la prefiere.
    • Es menos peligrosa para los niños: Al carecer de inercia, una vez apagada la cocina de inducción se enfría rápidamente, lo que la hace menos peligrosa para los niños.
    • Es fácil de limpiar: Es igual de fácil de limpiar que la vitrocerámica, una ventaja frente a los fogones de gas.

    Inconvenientes

    • Hay que comprar recipientes específicos: El culo de las ollas y sartenes debe ser de un metal que interactúe con el imán, aunque esto cada vez es menos un inconveniente porque la oferta es muy amplia y no hay apenas diferencias de precio respecto a los recipientes clásicos.
    • No sirven ollas de barro y otros recipientes de cocina artesanal: Esto puede ser un problema si somos muy aficionados a cocinar guisos tradicionales. Algunos cocineros profesionales alegan que aunque con la inducción también se pueden cocinar estofados, el resultado no es el mismo que con barro.
    • Son bastante más caras: El precio se puede doblar respecto a una placa de vitrocerámica, por lo que conviene calcular si la usaremos tanto como para que a la larga nos compense por el ahorro en el consumo.
    • Hay que adaptar el modo de cocinar a su flujo de calor: Cuando cocinemos ciertos alimentos que requieran calentamiento progresivo, o evitar el hervor, deberemos estar vigilantes y aprender a manejar los niveles de potencia, porque con el calor de inducción los tiempos se acortan mucho. En el caso del café, conviene poner el fogón a media potencia si queremos sacarle el máximo rendimiento a la infusión. 

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0


    0 0

    Antonio, socio de eldiario.es, nos escribió recientemente el siguiente correo: "Me gustaría conocer tiendas físicas donde se vendan jabones y productos de limpieza ecológicos. El otro día descubrí una tienda "Jabón a granel" en Madrid, en la que venden productos de limpieza a granel que dicen que son ecológicos, pero no tienen las etiquetas de ecológicos ni te dan la composición del producto. [...] En resumen, ¿cómo podemos saber si un producto de limpieza es ecológico?".

    Aclaremos primero por qué no consideramos ecológicos la mayoría de los productos de limpieza industriales y cómo debe estar hecho un detergente, ya sea para vajilla, ropa, suelos, etc., para entrar en la categoría de producto ecológico y merecer la etiqueta, tal como los considera la Unión Europea en su reglamento (CE) No 66/2010.

    ¿No son ecológicos los detergentes habituales?

    En efecto, muchos de ellos no lo son por varios motivos. El primero es que en su elaboración no se ha tenido en cuenta el uso expreso de energías renovables ni la optimización del proceso para reducir la huella de carbono en la atmósfera. Pero además hay que tener en cuenta los ingredientes usados en su fabricación y que configuran su composición.

    Intervienen agentes tensioactivos, que son los encargados de romper la tensión superficial de las grasas y así lograr que se mezclen y se dejen arrastrar por el agua. En los detergentes habituales los estas sustancias son derivados del petróleo, por lo que ya son intrínsecamente insostenibles además de degradarse muy lentamente o no hacerlo de forma natural, por lo que terminan acumulándose en el medio. Es decir, no son biodegradables. 

    Otro elemento presente en los detergentes industriales son los fosfatos, que tienen una incidencia muy negativa sobre los medios acuáticos, ya que son un importante nutriente para las algas, que de este modo crecen desaforadamente y roban la luz a las plantas de ríos y lagos, provocando un fenómeno conocido como eutrofización que acaba con las comunidades acuáticas. 

    Además está la presencia de agentes desincrustantes, que generalmente son ácidos corrosivos que actúan sobre la suciedad más resistente y sólida. Estos ácidos, generalmente en dosis importantes, acaban también en el medio acuático vía el agua de las depuradoras, acidificando los acuíferos y matando muchas formas de vida.

    Los blanqueadores de ciertos detergentes también son ácidos o bases cáusticas muy agresivas. Para hacernos una idea, si en el etiquetado indica que debemos usar el producto con guantes y vigilar el contacto con los ojos y las mucosas, imaginemos cómo será su efecto en el medio.

    También debemos contar con la presencia de desinfectantes sintéticos que por su estructura compleja no son degradados en las depuradoras y pasan al medio acuático, donde pueden crear formas resistentes de superbacterias. Tampoco debemos olvidar los aromatizantes, que se utilizan para dar buen olor al producto y también son sintéticos y apenas biodegradables. Finalmente, consideraremos el envase, que suele ser de plástico no degradable y que acabará en un vertedero.

    ¿Cómo es un producto de limpieza ecológico?

    Para empezar, deben usar tensioactivos naturales, como los derivados del aceite de coco, saponaria, y otros productos obtenidos directamente de extractos vegetales, siempre con métodos respetuosos con el medio. No pueden utilizar enzimas. Estos compuestos, que catalizan reacciones químicas, pueden actuar con disruptores endocrinos en los medios acuáticos e incluso en los seres humanos. Es decir que pueden interferir con nuestras hormonas o las de los animales acuáticos.

    Por otro lado, sus blanqueadores también deberán ser sustancias naturales, como el bicarbonato, el limón, etc. También usarán perfumes naturales, generalmente aceites esenciales de plantas aromáticas, que en ocasiones también son bactericidas. En general, los ingredientes que los compongan deben ser altamente biodegradables, así como los envases donde se encuentren.

    Deben primar las sustancias de origen vegetal entre sus componentes y en el etiquetado debe incluirse información detallada de dichos ingredientes, así como de su procedencia. Finalmente, deben poder demostrar que han sido fabricados con un reducido coste energético, mediante energías limpias y que han sido diseñados para proteger el medio ambiente. 

    Si cumplen con estos requisitos podrán incluir en su etiquetado la etiqueta ecológica europea, EcoLabel, creada por la Unión Europea en 1992 para garantizar la procedencia y el respeto al medio ambiente de determinados procesos de elaboración y sus productos.

    Si no figura la etiqueta EcoLabel -una flor formada con las estrellas azules de los estados europeos-, el producto no podrá considerarse ecológico. Al menos, no tendrá garantías oficiales.

    ¿Puedo fabricarme detergentes ecológicos caseros?

    La etiqueta EcoLabel no está exenta de polémica, pues algunos productos certificados, a pesar de su evidente mejora, siguen teniendo incidencia negativa sobre el medio ambiente y las organizaciones ecologistas recomiendan que se apueste por los productos ecológicos de elaboración casera, que se pueden elaborar con elementos domésticos sencillos.

    Ecologistas en Acción ofrece algunas recetas para fabricar fácilmente detergentes caseros. Según esta organización, "son suficientes cinco productos para realizar todas las tareas de la limpieza general del hogar: vinagre, jabón natural, limón, alcohol etílico y glicerina". El vinagre "contiene ácido acético, lo que reduce y corta la grasa. Además, es un buen ambientador". 

    Respecto al jabón natural, aseguran que "limpia cualquier superficie, actúa aumentando la eficacia del agua para lavar, se degrada fácilmente y no es tóxico". A continuación explican que se elabora con aceite usado, agua y sosa cáustica (hidróxido de sodio) y aducen que "es fácil que alguna persona mayor te explique como elaborarlo".

    El limón actúa como un antioxidante que quita las manchas y tiene un olor refrescante, y el alcohol etílico es un buen limpiador "que seca superficies rápidamente, es desinfectante y quita manchas de grasa o pegamento de manera eficaz". Finalmente, según la publicación de Ecologistas en Acción, la glicerina es un líquido limpiador capaz de quitar manchas de orina o café.

    Si no te quieres perder ninguno de nuestros artículos, suscríbete a nuestros boletines


    0 0

    El interés por la vida sana y el consumo responsable de alimentos ha experimentado un boom en los últimos años, hasta tal punto que los productos ecológicos, antaño relegados a compras muy ocasionales en herbolarios, cada vez ocupan más espacio en las estanterías de los supermercados. El cambio de paradigma es notable. No en vano, si antes era difícil adquirir ciertos productos 'bio', hoy en día cualquier familia puede tener cubierta su cesta de la compra únicamente con alimentos orgánicos, si ese es su deseo. Un buen ejemplo de ello es El Corte Inglés, empresa pionera en la promoción de este tipo de productos, que cuenta entre su oferta con más de 1.5000 referencias de alimentos y productos ecológicos, bio y orgánicos (lácteos, conservas, aceites, mermeladas, caldos...).

    Pese a todas estas facilidades, todavía hay quien no termina de animarse a adquirir productos que contengan la etiqueta 'bio'. Si te encuentras en este grupo, te recomendamos que continúes leyendo; las siete razones que encontrarás a continuación a buen seguro que te harán cambiar de opinión.

    1. Respetan sistemas y ciclos naturales

    En efecto, las normativas europea y española sobre producción ecológica exigen que el proceso de cultivo, elaboración o crianza del futuro alimento haya seguido unas normas muy estrictas en lo que a procesos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente se refiere. Los alimentos ecológicos deben proceder de explotaciones donde:

    • Se respeta la biodiversidad y se huye del monocultivo en grandes extensiones y se fomenta el cultivo de varios productos a la vez.

    • Se trabaja con sistemas que garantizan que no se usa más agua de la debida en ninguna de las tareas, ni siquiera en el riego.

    • Se gestionan los residuos sobrantes de una manera sostenible a través del reciclado o su inversión en generar energía verde, pero nunca contaminando el subsuelo ni los acuíferos ni ríos ni mares.

    • Se emplean métodos de lucha contra malas hierbas e insectos que no implican el uso de sustancias químicas sintéticas.

    • Dichos métodos de lucha contra plagas y vegetación no tienen lugar de forma indiscriminada, sino medida a las necesidades de cada cultivo.

    Estas y otras premisas deben cumplirse a rajatabla para poder conseguir la etiqueta de producto ecológico. De este modo, cuando vemos que este aceite de oliva virgen extra es ecológico, sabemos que nos garantiza las premisas anteriores. Y lo mismo sucede con este vino blanco verdejo con denominación de origen Rueda.

    2. Emplean aditivos naturales

    Foto: Pexels.

    Dada su legislación, los alimentos ecológicos garantizan que están libres de todo tipo de aditivos, estabilizantes, espesantes o conservantes que hayan sido obtenidos de manera industrial sintética y solo pueden utilizar elementos naturales para mejorar la conservación del producto. De esta suerte, este tarrito de verduras para bebés nos garantiza la ausencia de aditivos que no sean naturales y que puedan provocar problemas a nuestro bebé.

    3. Usan sistemas de control de plagas biodegradables

    En efecto, la legislación para alimentos ecológicos obliga a usar métodos de lucha contra plagas de insectos y malas hierbas que no se basen en compuestos químicos, sino que se deben usar sistemas de control naturales, biodegradables y que garanticen tanto que el uso de estos sistemas no ha degradado el medio ambiente, como que no hay restos de ellos en el producto final que vamos a comer.

    4. Son alimentos sabrosos...

    Los productos ecológicos se obtienen respetando sus tiempos naturales de crecimiento y desarrollo. Todo esto potencia tanto su olor como, sobre todo, su sabor, uno de sus grandes atractivos. Los animales, además, permanecen un mínimo de 80 días al aire libre, con una alimentación controlada y natural. 

    5. ... 100% naturales

    Foto: Pexels.

    Una de las premisas de los productos ecológicos es que no pueden estar basados en organismos genéticamente modificados, entre los cuales están las semillas de transgénicos. Se asegura, así, que su composición solo contempla material genético no alterado en laboratorios, algo que muchos consumidores valoran. Por ejemplo, así sucede en este zumo de tomate y granada.

    6. Son seguros

    Los productos ecológicos están obligados a superar más controles de calidad que los procedentes de la agricultura y la ganadería convencional. Tal y como establece la Comisión Europea, los 'bio' deben someterse, como mínimo, a un examen anual, lo que garantiza la seguridad en los procesos de producción.

    7. Extra: cada vez hay más facilidades para comprarlos

    La apuesta de El Corte Inglés por lo ecológico va más allá, y por ello ha creado 'la biosfera', un espacio diferenciado y con una cuidada puesta en escena que reúne a más de 1.500 referencias de estas categorías para brindar al cliente una zona confortable en la que pueda detenerse a apreciar y leer sus propiedades, cualidades y características. Estas áreas ya existen en Valencia, Marbella y Palma de Mallorca, y el próximo otoño se abrirán otras 19 más en diferentes ciudades de España.

    Después de leer las claves que te hemos contado seguro que a partir de ahora te animas a comprar alimentos ecológicos (si es que no lo haces ya). Recuerda que, tanto los supermercados de El Corte Inglés como en Hipercor, podrás encontrar todas las referencias de productos 'bio' que te hemos contado.


    0 0

    Es época de rebajas de verano, pero para conseguir las mejores prendas de moda al precio más equilibrado, no tenemos necesariamente que soportar el calor, las aglomeraciones o el aire acondicionado, a veces excesivamente bajo. También podemos investigar dónde se encuentran las buenas oportunidades de la temporada navegando por la web de moda de mujer de El Corte Inglés.

    En ella, gracias a tu perspicacia, es muy posible que encuentres muchas ofertas que merecen la pena por su relación entre la calidad de sus tejidos, y de la marca que respalda a la prenda. Ahora bien, si no eres una apasionada de las compras de moda y prefieres dejarte aconsejar, aquí tienes siete recomendaciones que merece la pena no dejar escapar. 

    1. Mocasines de mujer Zendra Basic de ante azul

    Mocasines de mujer Zendra Basic en ante azul.

    Un zapato básico puede ser la compra perfecta en estas rebajas. Tienes infinitas opciones para combinarlo y te encajará con cualquier look. Si no los encuentras en la tuya, no descartes ir a la sección de mocasines y náuticos, donde también hay otras oportunidades disponibles que pueden sorprenderte.

    2. Zapatos de salón de mujer Gloria Ortiz de piel en color oro

    Zapatos de salón de mujer Gloria Ortiz de piel en color oro.

    Los mocasines con tacón se han impuesto en las últimas temporadas. Estos de Gloria Ortiz (de 99,99 a 47,95 euros) pueden ser tu aliado perfecto en cualquier ocasión y alegrarte cualquier look. Los hay en casi todas las tallas, pero si quieres seguir investigando, en la sección de zapatos de salón de la web de El Corte Inglés encontrarás más oportunidades interesantes.

    3. Jersey negro de mujer Amitié con bordado floral

    Jersey negro de mujer Amitié con bordado floral.

    Un jersey negro siempre es una buena compra, y si tiene detalles bordados más aún. Es ideal tanto en como verano como el entretiempo y tiene mil combinaciones. Su precio es de 34,95 y si buscas más opciones también encontrarás otros modelos que quizá te interesen, y que tienen un precio más que apetecible, en la sección de punto y jerseys.

    4. Top de mujer Sfera calado con manga larga

    Top de mujer Sfera calado con manga larga.

    Si lo que buscas es un Top que puedas combinar con todo, este de Sfera (de 33,99 a 15,99 euros) puede ser una de tus opciones. Si entras en la sección de camisas, blusas y tops, hallarás otros modelos de tu gusto cuyo precio seguro que te parecerá seductor.

    5. Blusa larga de mujer Esprit estampada

    Blusa larga de mujer Esprit estampada.

    Las blusas largas son las mejores aliadas. Esta de Esprit por 34,95 euros puedes llevarla abierta con vaqueros o como vestido corto en las noche de verano. En la sección camisas, blusas y tops encontrarás otros modelos similares y que también te pueden interesar.

    6. Pantalón fluido de mujer Sfera con bajo vuelto

    Pantalón fluido de mujer Sfera con bajo vuelto.

    Un pantalón camel puede ser una prenda estrella en todos tus looks. Y si encima es cómodo, mejor. Este modelo de Sfera por 15,99 euros podrá ser el básico de todos tus outfits tanto de día como de noche. Para encontrar otro modelos también interesantes, no te pierdas la sección de pantalones.

    7. Blusa de popelín de mujer Amitié en color azul

    Blusa de popelín de mujer Amitié en color azul.

    Las camisas se reinventa cada año. Con volantes, anudadas o con cortes asimétricos. Esta de Amitié por 27,95 euros le dará un giro a todos tus estilismos. Si no lo encuentras en tu talla, recuerda que en la sección sección camisas, blusas y tops puedes sorprenderte con muchas otras oportunidades a un precio imbatible.


older | 1 | 2 | (Page 3)